BUSCANDO SU APROBACIÓN

"¿Cuándo quieres salir a tomar algo?" Esa era la penúltima pregunta que planteaba a todas mis parejas de Tinder. Si no recibía una respuesta al cabo de una hora, prácticamente las dejaba de lado, concluyendo que "no merecían mi tiempo".

Este patrón definió mi estilo de vida en las citas durante 5 años. Después de graduarme de la universidad, me mudé a la “gran ciudad” para comenzar mi carrera. Tenía los ojos muy abiertos, estaba lleno de ambición, pero también tenía miedo. Nunca había vivido solo, fuera de un entorno académico, y no sabía qué esperar del “mundo real”. A pesar de mis temores, estaba emocionado de comenzar un nuevo capítulo, unirme a una nueva comunidad que iba más allá de los estudiantes universitarios; pero, por alguna razón, lo que me emocionaba más era comenzar a salir con alguien.

Al no haber tenido nunca una cita, no sabía qué esperar, pero sabía lo que realmente quería. Mis deseos eran tan fuertes que se convirtieron en mi prioridad #1 para salir con el único propósito de la gratificación física.

La búsqueda de citas en línea me llevó por un camino que se convertiría en algo que lo consumiría todo. Pensaba que estaba aprovechando la tecnología para evitar la incomodidad de las citas, pero me estaba mintiendo a mí mismo. Lo que realmente quería era protegerme del rechazo, evaluando rápidamente si alguien me encontraba lo suficientemente atractivo como para comprometerme físicamente.

Eso era todo lo que quería, y en eso se convirtió.

Cada mujer con la que me relacionaba digitalmente era una mujer más con la que fantaseaba. La convertía en un objeto y justificaba mis acciones como si no fuera más que “lo que hacen los hombres solteros”. Con cada mujer que conocía, sentía más culpa y vergüenza. Mi visión de una relación sana con las mujeres se distorsionaba cada vez más.

Cada mujer con la que me relacionaba digitalmente era una mujer más con la que fantaseaba.

Este patrón continuó mientras me trasladaba de ciudad en ciudad. Pero, a medida que pasaba el tiempo, también lo hacía mi deseo de cambiar. Quería dejar mi adicción de una vez por todas. Pero pronto, a pesar de mis esfuerzos, volví a mis hábitos destructivos. Volví a Tinder, volví a los sitios web, sin saber realmente lo que buscaba. Poco a poco, a través de un profundo viaje de reflexión, descubrí que la razón por la que me comportaba así era porque buscaba ser aceptado y ser valorado por las mujeres. Buscaba el placer y la satisfacción temporal que encontraba a través de ellas porque no creía que nada más podría satisfacerme.

Al final me di cuenta que la valía y el amor que anhelaba, nunca vendrían de esas relaciones. Intenté vencer los sentimientos de inutilidad siendo valorados por todos y por todo, excepto por el único en el que se puede encontrar mi genuino valor y valía: el creador.

Con la ayuda de amigos, estoy creciendo en el descubrimiento de mi verdadero valor y el de los demás. La responsabilidad es lo que me está liberando de mis hábitos destructivos. De hecho, eso es lo que me inspiró a crear una aplicación para ayudar a otros a superar sus adicciones.

Autor de la foto Jeremy Perkins on Unsplash" target="_blank">@jeremyperkins

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